LAS TRES CULTURAS
Híjar conserva espacios, tradiciones y memorias de lo que fueron sus tres barrios medievales: el judío, el mudéjar y el cristiano. Aquí descubrimos el legado judío, mientras que la plaza de la Parroquia y la de la Villa constituían los centros de los barrios musulmán y cristiano, respectivamente.
De señorío medieval a capital del Bajo Martín
Híjar fue cabecera de una de las casas nobiliarias más importantes de Aragón. Con el liberalismo llegó a ser cabeza de partido judicial del mismo nombre, hasta su integración en Alcañiz. Actualmente es capital administrativa de la comarca del Bajo Martín.
Su dilatada historia y su ubicación en el valle del río Martín han favorecido la conservación de un patrimonio notable. El trazado medieval se organiza en torno a tres barrios que han mantenido rasgos propios durante siglos: el que estás visitando, el barrio cristiano —conocido como la Villa— y el antiguo barrio musulmán, citado en la bibliografía moderna como la Parroquia.
El pueblo medieval encuentra en los primeros señores de Híjar a sus impulsores decisivos. En lo alto de la población, el poder civil y el religioso se unían sobre un altozano que destaca en la ribera del río Martín desde cualquiera de los accesos a la localidad. Una muralla cerraba lo que ahora es el cabezo, con la iglesia parroquial y los restos del antiguo castillo-alcázar
Restos del castillo de Híjar. Imagen previa a las transformaciones del siglo XX.
ca. 1880–1910. Fotografía de José Antonio Dosset (Archivo Dosset, Instituto de Estudios Turolenses).
El escudo de Híjar recoge la leyenda de que fueron nueve las torres que rodeaban la muralla, aunque solo se conserve una de ellas.
Desde los miradores del castillo pueden admirarse las calles del pueblo, adaptadas al cabezo matriz, hacia el curso alto del río Martín. Por la estructura de la única torre conservada, junto a la iglesia, se cree que la fortificación podría datarse, al menos, en el siglo X, y alguna leyenda la sitúa en las campañas de Abderramán III. Lo cierto es que el castillo fue conquistado, junto al de Albalate del Arzobispo, por la Cofradía Militar de Belchite en 1148. Se conservan restos desde época medieval hasta las Guerras Carlistas del siglo XIX. Se han descubierto algunos fragmentos cerámicos romanos descontextualizados, aunque no permiten afirmar una ocupación anterior.
Fragmento de yesería con motivos geométricos y vegetales de tradición andalusí, conservado del antiguo castillo de Híjar.
Fotografía de José Antonio Dosset (Archivo Dosset, Instituto de Estudios Turolenses).
La Villa medieval: plaza porticada y trazas históricas
Actividad comercial en la plaza Mayor de Híjar (vista parcial), ca. 1880–1910. Foto: José Antonio Dosset (Archivo Dosset, Instituto de Estudios Turolenses).
La plaza de la Villa y su barrio son el mejor testimonio de la actividad constructiva de los primeros señores de Híjar, recién asentados en sus dominios. A la plaza —centro neurálgico del pueblo, con ayuntamiento del siglo XVIII y arquerías de origen medieval— confluyen tres calles y varios cobertizos. Aquí se celebra el acto principal de la Semana Santa, la “Rompida/Romper la Hora” del Jueves Santo a medianoche. La Semana Santa de la Ruta del Tambor y del Bombo fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2018, reconocimiento que comparten sus nueve localidades: Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén. La urbanización del barrio de la Villa, siguiendo el modelo burgués medieval (plaza porticada y calles paralelas), ocupó una zona de huertas recorrida por dos acequias —la Baja y la Alta— que aún discurren bajo nuestras calles como testimonio de aquellos siglos. La acequia Alta (también llamada Vieja o de las Vegatillas) rodea, además, el exterior del barrio judío y proporciona agua corriente en la margen del barrio de San Antón.
Híjar, Calle Mayor —hoy Santa Rosa— ca. 1880–1910.
Foto: José Antonio Dosset (Archivo Dosset, IET).
La calle Mayor estaba formada por la unión de las actuales calles San Blas, Santa Rosa y Dosset (o calle Estrecha). Durante la Edad Media fue la vía principal de la localidad, donde se concentraban los comercios y las principales casas solariegas, con su tipología de tres plantas de ladrillo y galería superior de arquillos: de medio punto en los ejemplos del siglo XVI y conopiales en los más antiguos, aunque hoy solo pueden observarse en muy pocos lugares. La calle unía la puerta de San Blas, hacia el camino de Alcañiz, y la puerta de San Valero, junto al hospital, la iglesia de la Santa Cruz y el puente medieval del siglo XIV, hoy desaparecidos.
El barrio musulmán se conserva en el entorno de la conocida plaza de la Parroquia (aunque su nombre oficial es plaza de la Virgen). Pese a la decadencia de tantos lugares de nuestros pueblos, es uno de los rincones más bellos y pintorescos. Destaca la capilla-arco de la Virgen de Arcos, patrona de Híjar. La calle de salida bajo el arco se denomina, llamativamente, calle de la Meca. En la plaza confluyen las calles San José, Alta Virgen, Baja Virgen o la de San Roque. Todas ellas tuvieron capillas o cerramientos mediante arcos y puertas, hoy perdidos. La capilla de San Roque, en la bajada hacia el río, estaba situada estratégicamente en una de las salidas como santo protector frente a la peste y las enfermedades contagiosas.
Toponimia y tradición: el barrio de la Parroquia
En la casa solariega que preside la plaza todavía pueden observarse, cegados, los arcos de la lonja en la planta baja. En esta misma plaza se celebraba el Dance de Híjar, manifestación tradicional que une música, teatro, baile y coreografías al son de gaita y tambor. Esta tradición, hoy recuperada, también se mantiene en las poblaciones vecinas de Urrea de Gaén y Albalate del Arzobispo.
El Dance de Híjar durante una representación en la plaza de la Villa, con danzantes, gigantes, gaita y tambor. Esta tradición que combina música, teatro y coreografía fue recuperada recientemente y forma parte del patrimonio cultural vivo de la localidad.
Fotografía: Archivo del Centro de Estudios del Bajo Martín.
La importancia del patrimonio toponímico se aprecia de nuevo en el antiguo barrio morisco hijarano que, pese a los nombres oficiales, continúa conociéndose como la Parroquia. Ello responde al recuerdo de que allí residía la llamada “Parroquia de Moros”. Los moriscos abandonaron la población tras la expulsión decretada por Felipe III (1609–1614). La repoblación del barrio se retrasó algunos años y se impulsó mediante cartas de población, siguiendo el modelo medieval. Lo llamativo es que, más de un siglo después, los descendientes de los nuevos moradores seguían pleiteando con los duques para equiparar sus condiciones legales a las del resto de la población.
Según el fogaje de 1495, en época de los Reyes Católicos se contabilizaron en Híjar 211 hogares —en torno a mil habitantes aplicando la convención demográfica (≈ 4,5 personas por casa)—: 171 de cristianos y 40 de mudéjares o musulmanes. Una proporción similar a la que habría en el barrio de San Antón antes de la Expulsión de 1492.
Subiendo por la calle San José hasta la plaza de San Blas, se encuentra la casa natal de Martín Batista de Lanuza, Justicia de Aragón entre 1600 y 1622, señalada con un busto y una placa conmemorativa. La plaza, muy transformada tras la Guerra Civil, fue en su día el emplazamiento de una iglesia mudéjar del siglo XVI, así como de la sede de la Dula y del Ligallo de Pastores.
Si deseas ampliar la visita, puedes acercarte al Calvario, con sus estaciones de la Pasión y su ermita del siglo XVII, cerca del edificio del Tambor, donde se conservan musealizadas las peanas que desfilan en las procesiones de Semana Santa, junto con otros objetos litúrgicos. Los montes Calvario del Bajo Aragón, además de espacios de encuentro y paseo, atesoran un notable patrimonio: en la comarca destacan los de Samper de Calanda (cerca del santuario de Santa Quiteria), Urrea de Gaén, La Puebla de Híjar y Albalate del Arzobispo.
Para quienes deseen profundizar en la historia de esta judería, se recomienda la siguiente bibliografía fundamental: