¿QUÉ VER EN EL BARRIO DE SAN ANTÓN?
Por San Antón no se pasa. A San Antón se va. Sus calles conservan una de las juderías más desconocidas de España, con una joya de la arquitectura medieval judía europea: su sinagoga. Este edificio, junto con su trazado urbano confieren al barrio un carácter único, lleno de historia y encanto.

Vista actual de Híjar, con el barrio de San Antón, antigua judería medieval, y la iglesia de Santa María la Mayor al fondo.
El barrio de San Antón recoge y resguarda, como un tesoro por descubrir, las calles de la antigua judería d’Ixar, tal y como era nombrada en la época medieval en aragonés. Su trazado todavía conserva un encanto especial, entre calles que pueden hacernos recordar el urbanismo medieval de nuestros pueblos. La antigua judería se halla en un saliente rocoso, separado del resto de calles de la población, entre el cabezo que acoge el antiguo castillo y la iglesia y la ribera del río.

Vista aérea del barrio de San Antón (antigua judería de Híjar), con la plaza de San Antón en el centro.
Si ascendiésemos a vista de pájaro, la impresionante plaza central, rodeada de un par de calles estrechas, se asemeja a un barco que navega sobre la vega del río Martín y la Val de la Magdalena. Avanzadilla de lo que fue la Híjar antigua, estaba situada en lo alto del cabezo del castillo y rodeada de su muralla de nueve torres, de la que solo se conserva una, que se puede observar junto a la iglesia de Santa María la Mayor, aunque muy restaurada.

Vista general de Híjar, c. 1880–1910. Fotografía de José Antonio Dosset (Archivo Dosset, Instituto de Estudios Turolenses). Se distinguen el antiguo castillo, la iglesia parroquial con la única torre de la antigua muralla a sus pies y el barrio de San Antón, núcleo histórico de la judería hijarana.
No estamos en un sitio cualquiera. Debemos intentar leer más allá de lo que nuestros ojos ven a primera vista. ¿Qué esconderán estas calles? En el inventario de patrimonio cultural del Gobierno de Aragón, figuran el barrio y la antigua sinagoga, hoy ermita de San Antón, como Bien Catalogado y Bien de Interés Cultural, respectivamente .
El 14 de diciembre del año 2001 se declaró el mudéjar de Aragón como bien singular, universal e irremplazable para la Humanidad. Dicha catalogación y protección ejemplificó en seis bienes (que incluyen entre otros La Aljafería o la iglesia de San Pablo de Zaragoza), pero elevó a la categoría de Patrimonio Mundial de la UNESCO las obras del mudéjar aragonés ya catalogado. Eso incluye, por tanto, dos de los monumentos que pueden contemplarse en la localidad de Híjar: la iglesia parroquial de Santa María la Mayor y la judería con su sinagoga, que fue declarada Bien de Interés Cultural en 2018, tras el estudio arqueológico y mural que demostró que la ermita de San Antón se correspondía con la antigua sinagoga de la localidad —mencionada en los documentos históricos como la “antigua sinoga de judíos de Ixar”, forma aragonesa medieval del término sinagoga. Como se ha dicho, el barrio se había incluido ya entre 2001-2002, como conjunto urbano, tras la revisión y ampliación del catálogo mudéjar.
En virtud del estudio y la catalogación genérica del Patrimonio Mudéjar Aragonés como Patrimonio Mundial de la Humanidad, se incoó expediente y se resolvió incluir el barrio Judío de Híjar como Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés en el año 2002:
Alrededor de la Plaza de San Antón, las calles Azaguán, La Fuente y Jesús, junto con los accesos por Calle Paradas (Pantariz) y Cuesta del Olmo, son el reflejo —aunque muy transformado con el paso del tiempo—, de lo que fue un día este barrio.
Tras la relativa sencillez de lo que se ve, hay un legado de siglos que puede entreverse si abrimos suficientemente los ojos. Difícilmente podemos tratar el barrio como una entidad apartada del resto del urbanismo de la población.
Las fronteras físicas y mentales de las distintas aljamas fueron evolucionando a lo largo de los siglos XIV y XV según los acontecimientos. No resultaría descabellado pensar que los primeros señores de Híjar, que urbanizaron la zona cercana al río, recurrieran a la repoblación con miembros de la comunidad judía, quienes impulsarían el comercio, las manufacturas —especialmente textiles como la seda y los paños— y algunas profesiones específicas, como la de médico, tan necesaria tras la edificación del Hospital de la Santa Cruz en 1300, en la actualidad perdido por la desidia y la picota.
Lo que resta de la judería es solo una parte de lo que hasta hace unas décadas constituía el antiguo barrio. Es cierto que a comienzos del siglo XX se amplió hacia la zona de las calles Carreteras, La Fuente y San Braulio, tal y como puede apreciarse en las vistas de Híjar fotografiadas a finales del siglo XIX y comienzos del XX por el hijarano José Antonio Dosset. En dichas fotos se puede observar también, aunque de manera más difusa, la urbanización de zonas hoy en ruinas o desaparecidas.

Vista general de Híjar, c. 1880–1910. Fotografía de José Antonio Dosset. A la izquierda, el barrio de San Antón; a la derecha, la torre de la muralla y la iglesia.

Híjar, c. 1880–1910. Fotografía de José Antonio Dosset. La iglesia y el castillo dominan la villa desde lo alto del cabezo.

Híjar, c. 1880–1910. Fotografía de José Antonio Dosset. El castillo y la iglesia de Santa María la Mayor dominan el caserío tradicional de la villa.

Híjar, c. 1880–1910. Fotografía de José Antonio Dosset. La ribera del río Martín y la Val de la Magdalena, coronadas por el castillo, la iglesia y San Blas.

Híjar, c. 1880–1910. Fotografía de José Antonio Dosset. Vista desde el sur, con los olivares de la ribera y, al fondo, la iglesia y el castillo.
Para quienes deseen profundizar en la historia de esta judería, se recomienda la siguiente bibliografía fundamental: