Judería de Híjar | Jewish Quarter of Híjar

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JUDÍOS DE SEÑORÍO

La comunidad hijarana era vasalla del Duque de Híjar, quien le ofreció protección en épocas de persecuciones y matanzas, apoyando también algunas iniciativas individuales como la imprenta. En el camino al vecino pueblo de Samper se encontraba el fosar (cementerio) y sus principales huertos y propiedades agrarias.

Tras las huellas de la judería de Híjar

Se desconoce con precisión el origen de la presencia judía en Híjar y de su judería. Puede plantearse como hipótesis una implantación anterior a la creación del señorío (1268), pero, hoy por hoy, no contamos con documentación que lo confirme. Lo que sí parece claro es que, tras la donación de Híjar por Jaime I a su hijo Pedro Fernández, la villa experimentó un impulso urbano y económico que, con el paso del tiempo, se tradujo en la configuración de sus tres barrios y en un casco antiguo medieval de notable interés.

La primera referencia que menciona judíos vinculados a Híjar data de 1380, cuando Salomón Abenforna aparece registrado en un documento del Archivo Ducal de Híjar. Esa noticia marca el inicio del corpus conocido y revela una comunidad ya integrada en la vida económica del señorío. A comienzos del siglo XV, la aljama está plenamente consolidada: en 1410 el arzobispo de Zaragoza concede licencia a Açach Chinillo para obrar en la sinagoga, prueba de la existencia del edificio y de una organización comunitaria anterior.

Documento notarial de 1431 sobre una comanda firmada por el señor de Híjar, su hermano y la aljama.

“Don Juan, señor de la baronía de Híjar, y su hermano Gonzalo, arzobispo de Tarragona, junto con la aljama de dicho lugar, reunida en asamblea, reciben en comanda 1.500 florines de Jaime Ram, corredor de número de veinte de Zaragoza.”
Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Zaragoza, Protocolo de Miguel de Gurrea, s.f.
Publicado por Amparo París Marqués en Los judíos de Híjar (Teruel) en el siglo XV, pp. 280–281.

Bajo el señorío de los Fernández de Híjar, la documentación del siglo XV recoge reuniones de la aljama en la sinagoga y numerosos contratos económicos (censales, comandas y otros) entre 1431 y 1488, que permiten documentar la presencia de familias como Chinillo, Abenforna, Abenfanya, Absapit o Almuel y seguir su actividad mercantil. Los recuentos indirectos de estas fuentes permiten estimar que, en los años centrales del XV, la judería rondaría los 35–40 fuegos (unos 130–160 habitantes). En 1481 se registran 32 varones en asamblea; si se toman como cabezas de familia y se aplica la media de 4,5 personas por hogar, en torno a 144 habitantes, un orden de magnitud concordante. La relación con el señor —y desde 1483, duque— fue muy estrecha, propia de una comunidad de señorío: buena parte de estas transacciones se formalizaban bajo su jurisdicción directa y con la intervención activa de Casa de Híjar.

 

En los últimos años del siglo XV funcionó en Híjar una imprenta hebrea dirigida por Eliezer Alantansí (1485–1490). Su actividad se desarrolló en el marco protector del señorío de Híjar, que favoreció un ambiente propicio para iniciativas culturales. De sus prensas salieron incunables hebreos —primeros libros impresos antes de 1500— de gran relevancia, hoy custodiados en bibliotecas y colecciones internacionales.

El libro contiene el texto de la Torá (los cinco libros de Moisés), acompañado del Targum de Onquelos —traducción e interpretación en arameo clásico— y del comentario de Rashí, que rodea el texto con aclaraciones y explicaciones. Es una obra fundamental del judaísmo rabínico y uno de los últimos testimonios de la imprenta hebrea en la península ibérica antes de la Expulsión.

Ejemplar conservado en la Library of the Jewish Theological Seminary (JTS), Nueva York.

Tras las huellas del fosar y la Val de la Magdalena

Las fuentes documentales señalan que el fosar, o cementerio de la comunidad judía de Híjar, se encontraba junto al camino que conducía a Samper de Calanda, en las afueras de la villa. Esta ubicación coincide con las prescripciones de la tradición hebrea, que exigían situar los cementerios fuera del recinto habitado, en terrenos abiertos y, siempre que fuera posible, en declive y próximos a un curso de agua.

La mención más antigua conservada procede de 1479, cuando el vicario de Santa María, mosén Ferrando Rudilla, declaró ante el Santo Oficio haber visto al converso Juan Bach rezando ante una tumba en el antiguo cementerio judío de Híjar. Este testimonio confirma que el lugar seguía claramente identificable y conservaba memoria dentro del paisaje local.

Por su descripción y por su relación con los caminos históricos, todo apunta a que el fosar se situaba en el primer tramo del camino carretero hacia Samper, en las suaves hondonadas o “vales” que se abren tras salir del núcleo urbano. Esa zona coincide con el actual barrio de San Braulio —levantado en gran parte a comienzos del siglo XX—, donde la tradición popular continúa señalando la posible ubicación del antiguo cementerio. Aunque hoy no se conservan restos visibles, la memoria del fosar forma parte esencial del patrimonio judío de Híjar, testimonio silencioso de una comunidad que durante siglos contribuyó al desarrollo económico y cultural de la villa.

La primera val, conocida como Val de la Magdalena por la ermita homónima —ya en ruinas a finales del siglo XIX—, desciende en una pendiente estrecha desde la actual carretera de Samper hasta el río Martín. En sus inmediaciones, gracias a la Acequia Vieja o de las Vegatillas, hubo una fuente con lavadero y abrevadero, junto a una torre cercana cuya existencia en época medieval no está confirmada. A la zona se accede todavía por la calle de la Fuente, y los vecinos de más edad continúan llamando “cuesta de la Magdalena” a la subida entre la calle San Braulio y el barrio de San Antón. La documentación menciona igualmente la Fuente del Duque, situada junto al antiguo camino de la Fuente —la actual calle del mismo nombre—.

Siguiendo hacia Samper, aparece una loma conocida como eras de San Victorián y, a continuación, las Planas del Duque, zonas de cultivo citadas en la documentación. La actual cuesta de la Plana sigue conectando bancales próximos al río con otros espacios que, históricamente, se utilizaron como eras de trilla.

Conversión y comunidad conversa

Aunque no se conservan padrones ni registros nominales que permitan conocer con precisión cuántos judíos abandonaron Híjar tras el edicto de expulsión de 1492 y cuántos optaron por el bautismo, se sabe que este tipo de cifras son difíciles de determinar para cualquier aljama peninsular. Sin embargo, las fuentes posteriores permiten afirmar que en Híjar pervivió durante décadas una comunidad conversa activa, testimonio de la continuidad de prácticas, redes familiares y vínculos sociales en la villa más allá de la expulsión.

Fragmento en el que se menciona a Mosen Luys de Ixar —cuyo nombre judío era Judá Fanaquilla— y a su esposa Isabel, conocida antes de su conversión como Orosol la Bobadilla, ambos vecinos de la villa de Ixar. Procedencia: Libro Verde de Aragón (p. 61)

Entre 1475 y 1484, e incluso después de la Expulsión, se documentan procesos inquisitoriales contra conversos locales que mantenían algunas prácticas y costumbres heredadas del judaísmo, como la observancia del Yom Kipur, el Shabat o ciertos hábitos alimentarios. Estas costumbres, según los estudios más recientes, no implicaban necesariamente una adhesión religiosa, sino que respondían en muchos casos a lazos familiares, sociales o emocionales. Los procesos inquisitoriales de “reconciliados” y “relajados” de finales del siglo XV y comienzos del XVI —entre ellos Juan Bach, Luis y Lorenzo Batista, Gracia de Híjar, Guillén Remírez o Beatriz Mayona— confirman que parte de la antigua aljama permaneció en la villa bajo la nueva condición de cristianos nuevos.
En este contexto, el testamento ducal de 1517 menciona la antigua sinagoga ya transformada en iglesia de San Antonio de Padua: un cambio institucional significativo —aunque sin valor demográfico directo— que indica la continuidad física del espacio y la progresiva integración de la población conversa en el tejido urbano e institucional de la villa.

 

Enlaces de interés

Bibliografía básica

Para quienes deseen profundizar en la historia de esta judería, se recomienda la siguiente bibliografía fundamental: