PLAZA DE SAN ANTÓN / PLAZA DE LA JUDERÍA
La comunidad se asentó en una muela rocosa sobre el río, generando un espacio único e inusual. La acequia vieja rodea el barrio y asegura agua corriente cercana. La zona este sufrió los bombardeos franquistas en 1938. A pesar de ello, todavía conserva numerosas casas de la época, enmascaradas por sucesivas reformas.
La gran plaza y sus callejas: hipótesis y evidencias
Acostumbrados a barrios medievales de calles estrechas, la amplitud de la plaza llevó a pensar en una posible trama de callejas medievales hoy desaparecida. Sin embargo, las vías de acceso conservadas hasta mediados del siglo XX responden a un trazado de tradición andalusí.
Pese a tratarse de una configuración poco habitual, la persistencia del gran vacío interior y el argumento demográfico —una ocupación completa habría implicado una población muy superior— invitan a considerar que la plaza pudo conservar su traza amplia desde época medieval. A ello se suma la pervivencia, hasta los años 80 del siglo XX, de inmuebles con arquerías superiores medievales de formas conopiales y la posición defensiva, cerrada hacia el interior, del barrio sobre la muela del mismo nombre, indicios que apuntan a la antigüedad de la estructura urbana de la plaza.
Hasta que no se realicen excavaciones arqueológicas y análisis documentales de detalle, esta propuesta debe entenderse como hipótesis de trabajo; de confirmarse, San Antón sería un caso excepcional dentro del urbanismo de las juderías.
En apoyo de esta lectura, la tradición oral recuerda que la plaza fue la última en hormigonarse en la localidad y que no ha cambiado en lo sustancial, salvo por algunas reformas en la antigua entrada desde la cuesta del Olmo por las Monjas o por los bombardeos de la Guerra Civil.

Vestigios medievales en la plaza de San Antón.
Arquerías conopiales integradas en viviendas actuales, testimonio de la trama urbana histórica
¿Una plaza medieval sobre un asentamiento romano?
Las excavaciones en la antigua sinagoga han sacado a la luz gruesos muros de época romana, lo que sugiere la existencia de una ocupación antigua en el lugar. A semejanza de lo que harían siglos más tarde los judíos, aquel asentamiento habría aprovechado la muela como defensa natural, especialmente hacia el río y las huertas de la Magdalena
Conversión y comunidad conversa
Entrevista a Antonio Hernández sobre la excavación arqueológica en la ermita de San Antón (Híjar, 2017). © Centro de Estudios del Bajo Martín (CEBM), fondo documental.
Según el arqueólogo Antonio Hernández, el Bajo Martín estuvo densamente poblado en época romana, con villas y asentamientos agrícolas. Las fuentes mencionan la ciudad de Osicerda, situada entre Híjar y La Puebla, cuyo lugar exacto aún no se ha determinado.
Bajo las casas, la historia; sobre las ruinas, la memoria
Con todo, la antigüedad de la plaza y sus sucesivas ocupaciones siguen planteando interrogantes. Quedan trabajos pendientes: prospecciones, visitas técnicas a cimientos y restos de las viviendas más antiguas e investigación con criterios científicos que permitan reconstruir la fisonomía del barrio en época antigua y medieval. Lo poco explorado del interior de los inmuebles abre muchas preguntas; por ejemplo, en la casa n.º 14 se conserva una columna hoy utilizada como soporte de la caja de escaleras, que podría ser spolia reutilizada de un edificio relevante o el vestigio de una casa principal de la que apenas han sobrevivido elementos medievales.

Columna antigua en la casa n.º 14. Un elemento arquitectónico antiguo que revela las distintas etapas constructivas y la historia oculta de la plaza. © CEBM.
A simple vista se aprecia que más de un tercio de la plaza no mantiene la misma unidad que el resto. Desde la zona del granero, a ambos lados de la plaza y hacia el “piquete” —la salida hacia el río—, las casas presentan reformas más intensas. Este aspecto se relaciona con los bombardeos de la Guerra Civil española, especialmente en marzo de 1938, durante la Batalla de Aragón, cuando la comarca quedó bajo control del bando sublevado. En aquellos ataques —antecedente de las tácticas que más tarde se denominarían “guerra relámpago”— se destruyó cerca del 20 % del caserío. Las principales poblaciones de la zona fueron bombardeadas por fuerzas italianas y por la Legión Cóndor alemana, aliadas del bando franquista: Híjar y La Puebla de Híjar sufrieron la intervención de la Legión Cóndor, mientras que Albalate y Urrea fueron atacadas por unidades italianas.
Para quienes deseen profundizar en la historia de esta judería, se recomienda la siguiente bibliografía fundamental: